El biministro de Obras Públicas y Transportes, Louis de Grange, ha enfatizado la necesidad crítica de realizar inversiones estructurales en la Ruta G-21, el principal acceso a Farellones y los centros de esquí de la Región Metropolitana. Según la autoridad, las medidas de gestión y coordinación actuales son insuficientes para resolver el colapso vial que afecta a esta zona cordillerana, donde la demanda de vehículos supera ampliamente la capacidad del camino actual.
- El problema de congestión se atribuye a un déficit de infraestructura donde la oferta vial no es capaz de absorber los peaks de flujo vehicular durante la temporada de invierno.
- El Ministerio de Obras Públicas (MOP) está estudiando una nueva licitación para concesionar la ruta, tras procesos previos que no lograron concretar las obras necesarias.
- Mediante la facilitación regulatoria y la priorización de tramos críticos, el biministro proyecta que el plazo de ejecución podría reducirse de diez a unos seis o siete años.
Impacto en el mercado y la conectividad cordillerana
El desarrollo de una infraestructura moderna hacia Farellones representa un cambio significativo para el mercado inmobiliario de segunda vivienda y el sector turístico de alta montaña. La reducción proyectada en los tiempos de traslado, que hoy pueden superar las cinco horas, incrementará el atractivo de la zona para nuevos desarrollos. Sin embargo, la ejecución de obras en terrenos de alta complejidad geográfica exige una planificación financiera y técnica exhaustiva. La agilización de los permisos ambientales y de diseño será fundamental para atraer a los inversionistas en esta nueva etapa de concesiones viales.
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Noticia original: De Grange defiende nueva infraestructura para Farellones y afirma que solo mejorar la gestión "no va a cambiar mucho"
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