La Araucanía enfrenta una paradoja crítica: a pesar de concentrar una cuarta parte de los caudales hídricos de Chile, la falta de inversión en infraestructura está limitando severamente su crecimiento económico y la valorización de sus activos rurales. Francisco Alanís, de la CChC Araucanía, advierte sobre la urgencia de modernizar una red que no ha visto grandes obras desde hace casi un siglo.
- La región posee el 25% de los caudales de Chile, pero presenta uno de los menores niveles de infraestructura de riego en el país.
- El último gran embalse construido en la zona data de 1930, lo que evidencia una deuda histórica de casi 100 años en inversión hídrica.
- Proyectos en sectores como Huequén y Rehue tienen el potencial de multiplicar hasta por diez la productividad agrícola actual si se ejecutan las obras necesarias.
Impacto en el Mercado Inmobiliario y Agrícola Regional
El estancamiento en la construcción de obras hidráulicas impacta directamente en la tasación de terrenos y en la atracción de inversión extranjera. La seguridad hídrica es hoy el factor determinante para la plusvalía de suelos agrícolas; sin embalses ni redes de distribución eficientes, miles de hectáreas en La Araucanía permanecen subvaloradas frente a su potencial real. El desarrollo de infraestructura no solo mejoraría la resiliencia ante el cambio climático, sino que permitiría una diversificación industrial necesaria para sacar a la región de su rezago económico histórico.
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Noticia original: El agua que tenemos… y la infraestructura que seguimos postergando
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