La reciente interrupción de 34 días en el Paso Los Libertadores ha reavivado la urgencia de contar con una solución estructural para la conectividad entre Chile y Argentina. La inviabilidad climática de los pasos de alta montaña durante el invierno genera pérdidas millonarias y pone en jaque la cadena de suministros binacional, impulsando nuevamente proyectos de infraestructura de gran envergadura que han permanecido en carpeta por años.
- La inversión estimada para el Túnel Agua Negra asciende a los US$1.500 millones, contemplando dos túneles semiparalelos de 13,9 kilómetros.
- El cierre prolongado de fronteras genera pérdidas de entre US$400 y US$800 diarios por cada uno de los más de 2.000 camiones que circulan por la ruta.
- Existen alternativas técnicas como el Paso Las Leñas y el proyecto ferroviario Corredor Bioceánico Longotoma, este último con una inversión de US$9.600 millones.
Impacto estratégico en el mercado logístico y minero
La construcción de un túnel de baja altura no solo mitigaría los riesgos climáticos, sino que transformaría la competitividad de la zona central y norte de Chile. Desde una perspectiva comercial, la integración facilitaría la salida de la creciente producción minera del lado argentino hacia los puertos del Pacífico, lo que incrementaría la demanda de servicios logísticos e infraestructura vial de alta resistencia. Sin embargo, el desafío técnico de perforar la Cordillera de los Andes a menor altura implica túneles de mayor longitud y una gestión de riesgos de obra sumamente compleja que requiere evaluaciones precisas de capital y plazos.
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Noticia original: https://www.emol.com/noticias/Nacional/2026/08/24/1209207/tunel-chile-argentina-agua-negra.html
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